Marcia vio cómo su vida mejoraba tras convertirse en productora para Retalhar. Marcia había estado intentando mantenerse a sí misma y a sus dos hijos, Artur y Heitor, fabricando alfombras como parte de un grupo de mujeres artesanas. Sin embargo, no lograba obtener ingresos suficientes de la venta de las alfombras.

